Qué debe tener un local de comunión
Lo primero es el doble menú: uno para adultos y otro infantil a precio reducido, porque pagar el mismo cubierto por un niño de cinco años no tiene sentido. Lo segundo es el espacio: las comuniones son comidas largas y los niños no aguantan sentados, así que ayuda mucho una terraza, un patio o una zona donde puedan jugar sin molestar. Y lo tercero, la sobremesa: una comunión típica empieza a las 14:00 y se alarga toda la tarde, conviene confirmar que el local no tenga prisa por el turno de noche.











